Cazan a Camacho en una espantada televisiva y se lía la Mundial en Redes

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¡Camacho de mi vida! La que has liado pollito. Por la cabeza de José Antonio Camacho debieron pasar anoche muchas cosas, o tal vez no, o tal vez simplemente fue Camacho. El Camacho que todos conocemos, el Camacho de ‘yo soy así y a quien le guste bien y a quien no me la pela’, el Camacho del mal carácter, el Camacho de ‘por mis pelotas’.

Sólo digo una cosa: ‘Manolete si no sabes torear pa’ qué te metes’. La apuesta de Telecinco sonaba a desastre desde el minuto uno. Colaboradores que, aunque saben de fútbol, están más vinculados al corazón que al deporte; comentarios que ponían en evidencia la escasa profesionalidas. Sólo faltaba Belén Esteban y ya teníamos el kit completo. Pero estuvo Camacho en esencia pura, como los buenos perfumes.

Si ya tenía poco con las críticas recibidas por la elección de los colaboradores, especialmente Matamoros y Lequio, hubo que sumar el desplante de Camacho que se negó en rotundo a entrar en directo y charlar con Prat y con los colaboradores. Una pillada en toda regla que Manu Carreño intentó solventar, pero que ni por esas.

Prat anunciaba la conexión con los comentaristas del Mundial, dícese Carreño, Camacho y Kiko Narváez. Como ya pasara durante el partido de la Selección española contra Irán, las conexiones llegaban con un poco de retardo. Los comentaristas tardaban varios segundos en darse cuenta que estaban en directo y fue ahí donde Camacho fue cazado.

La pantalla se dobló y en un lado Prat y en otro los comentaristas desde el Kazan Arena. En ese momento, mientras el presentador intentaba conectar con ellos, Camacho hizo lo que mejor se le da, ser Camacho. Con aspavientos, negando con el dedo, hacía gestos a Manu Carreño para decirle que él no estaba dispuesto a entrar. Carreño intentaba frenarle, pero al realizador no le ha dado tiempo a cortar y los espectadores han sido testigos de un desaire en toda regla.

Camacho decía que no, gesticulaba, se quitaba los cascos, mientras Carreño intentaba advertirle que estaban en directo y que se estuviera quieto. Sí, sí, Camacho quieto. Que no le dio la gana y no le salió de las narices, y punto pelota. Camacho no quiso formar parte del nuevo circo futbolero de Mediaset y no se cortó ni un pelo.

El realizador llegó tarde y cuando quisieron cambiar de plano ya era demasiado tarde. Prat aguantó estoico cuando la conexión volvió al plató y se quitó el plano desde el estadio, pero cuando volvieron con Carreño, Camacho y Kiko, el ex seleccionador ya estaba a otra cosa mariposa. Habla chucho que no te escucho

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