La dura despedida de este padre – Historia triste

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Gabriel Marshall tenía 7 años cuando le diagnosticaron un extraño tumor cerebral. Durante dos años, ha luchado contra la enfermedad y sus padres siempre han intentado sofocar su dolor. Tras una de las intervenciones, su padre decidió tatuarse una cicatriz como la suya en la cabeza para normalizar lo que estaba ocurriendo. La foto dio la vuelta al mundo.


El pasado 29 de enero, Gabriel -o Gabe, como le llamaba su familia- no pudo más. Su padre, que ha hecho seguimiento de todo el proceso en Facebook, ya había señalado que el niño empeoró a finales de enero. El día 1 de febrero volvió a utilizar las redes sociales para despedir a su hijo. Una emotiva carta donde relata cómo disfrutaron de ese último día juntos:

“Ni siquiera puedo comenzar a describir exactamente cómo me siento. Estoy desconsolado, no solo estoy perdiendo a mi hijo, estoy perdiendo a mi mejor amigo.

Gabriel estaba con mucho dolor la última semana y media ¡Los días previos a esto fueron absolutamente un infierno! Gabe me dijo unos días antes “papá, mi vida apesta” y no podía estar en desacuerdo con él.

El domingo conduje de KC [Kansas City] a Wesley para llevar a Gabe a la E.R. porque tenía mucho dolor en la espalda y el cuello y había perdido la función de su lado izquierdo. Le dieron dilaudid [medicamento analgésico derivado de la morfina] y le ayudó con el dolor.

El lunes despertamos a Gabe para ir a ver a su doctor, él estaba un poco gruñón y no quería levantarse, pero lo hizo y nuestro amigo Grady pasó por allí, entonces Gabe le preguntó si por favor lo acompañaría a su doctor. (¡Gabriel amaba a Grady, era su gran amigo!) Así que Grady estuvo de acuerdo y todos nos fuimos a Wichita.

Gabriel estaba de tan buen humor todos estuvimos bromeando y riendo todo el camino hasta allí y Gabe seguía diciendo “este es el mejor viaje a Wichita que he tenido”. Cuando llegamos al Dr. Rosens, Gabe estaba emocionado de enseñarle a su amigo la despampanante oficina de su doctor. Kim Rosen estaba persiguiendo a Gabe por la habitación y él estaba corriendo por la habitación… ¡corriendo! Él estaba sonriendo y riendo. Hablamos con el Dr. sobre llamar al hospicio para evaluar a Gabe y ayudarnos a comenzar a mantenerlo cómodo. Bethany Marshall y yo estuvimos bien con la charla y dejamos la oficina con sonrisas. Gabe preguntó cuando nos íbamos si podíamos ir con juguetes, así que lo hicimos. Le empujé por la tienda en una silla de ruedas para no cansarlo, vio esta pistola que realmente quería, así que la pusimos en el carrito. Gabe decidió que no era justo comprar algo para él y nada para Makinzley, así que le preguntó si podía elegir un juguete. Él le encontró una muñeca de Coralina (su película favorita) y le dijo a Bethany “quiero que ella sepa que esto es mío”.

Entonces pagamos y saqué su arma de la caja y se la di, estaba muy emocionado. Cuando salimos de la tienda, comenzó a caminar un poco más lento y cuando llegó al automóvil le pregunté si estaba bien. Él dijo: “Sí, me estoy cansando. Comenzamos a mirar atrás y él miraba sus pistolas y disparaba, luego lo dejó. Bethany se dio cuenta de que estaba un poco disperso, por lo que le preguntó otra vez si estaba bien y él de nuevo respondió que estaba cansado. Así que dejó su abrigo en el asiento y apoyó la cabeza hacia abajo en el asiento trasero. Cuando llegamos a casa, traté de despertarlo pero, cuando lo hice, fue como si él no estuviera allí. Era como cuando dicen a veces que se fueron a dormir pero que nunca despertaron. Sé que sabía que no iba a tener muchos días buenos por delante, pero ese día tuvo un día maravilloso, fue el mejor día que pasamos en mucho tiempo.

Gracias, Gabriel por darme un último regalo…

¡Ese día increíble que vivirá en mi memoria para siempre!

¡Te amo, botín! ¡Mi hermoso bebé!”

Fuente: Cadena Ser

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