La doble de Pamela Anderson provoca el mayor calentón de ‘First Dates’

Gregorio pierde la cabeza por Maddie y dan rienda suelta a la pasión

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En First Dates ha pasado prácticamente de todo. Desde el primer revolcón y citas de lo más hot, hasta rechazos que se convirtieron en virales, parecidos razonables y flechazos que han acabado en boda y con hijos. Sin embargo, es la primera vez que la doble de Pamela Anderson pisa el restaurante de Carlos Sobera.


La protagonista, Maddie, tenía un gran parecido a la actriz de series como los Vigilantes de la Playa. De hecho, cuando Gregorio, su cita en cuestión, vio entrar a la mujer éste se volvió loco de pasión. A partir de ahí, se desarrolló una cena muy subidita con baile incluido que provocó un calentón sin procedentes.

Maddie es peluquera, modelo, tiene 34 años y es de Bucarest aunque vive en Catalunya. Pero además, es conocida como la Pamela Anderson de Tarragona por su físico explosivo y semejante a la intérprete nortemericana. Eso sí, lo que busca en un hombre es: “Tiene que ser empresario, si no tiene una empresa, pues que tenga dinero, porque me atrae el éxito de las personas”.

Sin embargo, en cuanto Gregorio vio a Maddie lo único que vio fueron “los pechos y por la cara, por los ojos, la sonrisa”. La atracción que sintió este barcelonés de 44 años fue inmediata. Para ella “la primera impresión le veo bien, porque lo he visto como empresario de éxito”.

“Esta chica está cañón”, decía a la cámara Gregorio sin poderse creer que tenía a una jovencísima Pamela Anderson sentada a la mesa. Sin embargo, durante su charla la cosa no parecía cuajar. Mientras a ella le gustaba salir, a él por su profesión como vigilante de seguridad no tenía mucho tiempo. Al escuchar la profesión de su partener, Maddie se sintió decepcionada.

De nada sirvió la charla sobre sus fetiches sexuales, ni siquiera una sesión de fotos donde Gregorio aseguraba que “le estaría haciendo fotos hasta que se me acabase la batería”. O incluso, el sensual baile que se marcaron y que parecía que acabaría en una segunda cita… Pero no, llegado el momento ella fue clara sí como amigo pero no “como pareja de cada día”. Su gozo [el de Gregorio] en un pozo.

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