Pablo Motos pasa uno de los momentos más bochornosos de la historia de El Hormiguero por este gran fallo

El programa de Pablo Motos regalaba 3.000 euros al azar a la primera persona que llamase por teléfono

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Desde que comenzó la temporada televisiva, El Hormiguero no ha dejado de sorprender. No solo por sus invitados, algunos de ellos de gran relevancia internacional, si no por un concurso que invitaba a los espectadores a ganar dinero fácil. Eso sí, la única condición era responder correctamente a la pregunta lanzada por el presentador. Desde hace semanas, en vez de realizar dicha cuestión el espectador tiene que estar atento al número que aparece en pantalla. Porque el primero en conseguir que entre su llamada será el afortunado en ganar los 3.000 euros.

Sin embargo, la cosa se torció cuando tras dejar el teléfono móvil en modo avión un fallo técnico imposibilitó que todo acabara bien. Tal fue el caos que se formó, que pese a la ayuda de un técnico, Pablo Motos se quedó con cara de pocos amigos. ¿Qué ocurrió para que todo saliese al traste?

Junto a su última invitada, Toni Acosta, el valenciano había pasado una noche muy animada. Nada hacía presagiar que regalar los 3.000 euros de su famoso concurso podía traer tan mal augurio.

Primeramente y para dar emoción, comenzaba toda la parafernalia con la entrada del notario del programa que llevaba un teléfono móvil con un número nuevo, cuya cifra después pasaría directamente al control de realización para que lo sobreimpresionase en pantalla. De este modo, los espectadores tendrían treinta segundos para marcar el número. Mientras tanto, el teléfono se encontraba en modo avión y pasados esos segundos, Pablo Motos activaría la línea y así entraría la primera llamada.

Todo parecía fácil, como solía ocurría cada semana. Sin embargo, un fallo técnico echó al traste todo el despliegue. El presentador desbloqueaba el teléfono pero, nadie llamaba. ¿Cómo era posible? Entonces, Motos pidió ayuda a un técnico para que le echara una mano. No había forma, no entraba ninguna llamada. “¡Imposible!”, decía el valenciano.

Durante varios minutos, interminables por la cara del periodista, no había forma de que el teléfono funcionase. Parecía que la línea se había colapsado. ¡Un caos! Ante la imposibilidad de regalar los 3.000 euros, Motos dejó claro que para la semana siguiente se acumulaba dicha cantidad y el afortunado se llevaría 6.000 euros. El directo es lo que tiene.

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