Una inmunoterapia cura a una mujer con cáncer de mama metastásico

Los investigadores aislaron y reactivaron células T de una sola paciente con tumor mamario en estado de metástasis

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Una mujer de 49 años con cáncer de mama metastásico que se había quedado sin ninguna opción de tratamiento parece haberse curado completamente tras recibir una innovadora inmunoterapia desarrollada en el Instituto Nacional del Cáncer de EE.UU.

Veintidós meses después de terminar el tratamiento, no hay ningún rastro detectable de cáncer en su cuerpo, afirma el equipo de médicos y científicos que la ha tratado en la revista Nature Medicine, donde esta semana se presenta el caso. El tratamiento ha consistido en extraer linfocitos (un tipo de células inmunitarias) de uno de los tumores de la paciente; en identificar aquellos pocos linfocitos que son activos contra las células cancerosas, pero que son demasiado escasos para frenar la progresión de la enfermedad; en multiplicarlos en el laboratorio para obtenerlos en gran cantidad; y en transfundir 82.000 millones de linfocitos a la paciente para que ataquen los tumores.

El avance “es importante porque demuestra que esta estrategia puede ser eficaz en los llamados tumores fríos”, es decir, aquellos que tienen pocas mutaciones y que hasta ahora se consideraban resistentes a la inmunoterapia, destaca Alena Gros, que ha trabajado siete años en el equipo del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos.

Gros, que se ha incorporado al Instituto de Oncología de Vall d’Hebron (VHIO) para desarrollar esta inmunoterapia en Catalunya, destaca que es “un tratamiento que ofrece una alternativa a pacientes que no tienen ninguna alternativa”. Pero advierte que “es una terapia personalizada, que debe crearse a medida para cada paciente y que aún no está a punto para aplicarse a gran escala”.

La mujer tratada en EE.UU. forma parte de un ensayo clínico en el que se tratará a 332 pacientes y que terminará en el 2024. No todas las personas que han recibido el tratamiento hasta la fecha han respondido igual de bien, aunque aún no se han presentado datos detallados de eficacia.

Es un tratamiento que ofrece una alternativa a pacientes que no tienen ninguna alternativa, pero aún no está a punto para aplicarse a gran escala.

La clave está en la selección de los linfocitos que se cultivan en el laboratorio para atacar el cáncer. Estos linfocitos (llamados linfocitos infiltrantes de tumor, o TIL por sus iniciales en inglés) se eligen por su capacidad de reconocer proteínas específicas de las células tumorales (llamadas neoantígenos).

Como estas proteínas son el resultado de mutaciones genéticas específicas de cada tumor, son diferentes para cada paciente. Es esto lo que obliga a desarrollar la inmunoterapia de manera individualizada.

En el caso presentado en Nature Medicine, se seleccionaron linfocitos para atacar cuatro neoantígenos, lo cual equivale a atacar las células tumorales por cuatro frentes simultáneos. La estrategia parece haber impedido que las células tumorales desarrollaran resistencia al tratamiento y haber favorecido su eliminación completa. El proyecto está dirigido por Steven Rosenberg, investigador de gran prestigio en la comunidad biomédica por sus trabajos pioneros en terapia génica.

Otros tumores fríos que se espera poder tratar en el futuro con esta estrategia incluyen, además de los de mama, los de ovario, de páncreas y colorrectales. En Vall d’Hebron, los primeros pacientes se podrían empezar a tratar en el segundo semestre del 2019 una vez se haya puesto a punto la técnica para cultivar los linfocitos en el laboratorio y se hayan recibido los permisos requeridos.

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